MEMORIA 1995

INDICE

PORTADA 1. MEMORIA

Presentación / Aurkezpena
Marco Teórico del Programa Proyecto Hombre
          La autoayuda
          La relación terapéutica
          Terapia individual y de grupo
          El proceso terapéutico
Acogida - Centro de Día
Comunidad Terapéutica - Estella
Comunidad Terapéutica de Reinserción - Pamplona
Altas terapéuticas
Terapia Familiar
Asociación de familiares y amigos
Formación permenente
Secretaría General
Servicios Jurídicos y actividad penitenciaria
Departamento de Salud
Graduado Escolar
Trabajo Social

2. ESTUDIO ESTADÍSTICO

3. BALANCE ECONÓMICO

 

PRESENTACIÓN

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AURKEZPENA

Cumplimos nuestro quinto año en Navarra como Programa dedicado a la educación y terapia de jóvenes con problemas de drogodependencia. Paralelamente, han sido cinco años dedicados a ayudar a las familias y al entorno social de estos jóvenes. Y aunque con menor dedicación, siempre en función de las solicitudes, han sido estos mismos años los que hemos dirigido nuestros esfuerzos por hacer que el problema de las dependencias no fuera a más.

No son muchos años, pero suficientes para ver algo. Es poco tiempo, pero muchas las personas que han hecho su camino con nosotros. Y con las personas, mucha la vida que todos hemos vivido.

Entre todos - residentes, familia, voluntarios, terapeutas e Instituciones - hemos sido capaces de crear y consolidar un Proyecto que ya a los cinco años, cinco años de serenidad, honradez y exigencia, da a entender el significado de lo imperecedero y de lo incuestionable que hay en el hombre: su espíritu y sus sentimientos; sus éxitos y sus fracasos; su grandeza y sus limitaciones.

El camino no ha sido fácil. El compromiso personal, profesional y económico ha supuesto un gran esfuerzo que en ocasiones ha sido mal comprendido y hasta juzgado con dureza difícilmente explicable.

En compensación hemos contado con la colaboración, el afecto y el respeto de cientos de personas que han conocido de cerca nuestro trabajo. Hemos recibido el apoyo incondicional de la Iglesia de Navarra y las Instituciones públicas (Gobierno Foral y Ayuntamientos); hemos recibido el silencio lleno de cariño de miles de ciudadanos que no pueden expresarnos de otra manera lo que sienten.

A todos nuestro agradecimiento. A ellos va dedicada esta Memoria y el trabajo que encierra.

Desde que llegamos a Navarra en Febrero de 1991 ha habido profundos cambios ante el fenómeno de las drogodependencias. Periódicamente sale a debate la conveniencia e incluso la necesidad de legalizar las drogas. Se ha planificado nuevamente la puesta en marcha de programas de objetivos intermedios o incluso de programas de exigencia cero.

Nuestra contribución sigue siendo la de ofrecer un compromiso concreto: intentar vivir siendo autónomos sin dependencias. Y no lo hacemos desde el empeño inútil del que abre surcos en el mar, sino desde la convicción que nos refuerzan todos los que han estado con nosotros y viven el pasado como un mal sueño.

Atentos a los cambios, hemos variado nuestra manera de trabajar. Coherentes con nuestra visión de que el problema no está en la droga sino en la persona y desde nuestra vocación de servicio al hombre nos estamos abriendo a múltiples demandas sabiendo anteponer los objetivos a las estructuras.

Ante el futuro hacemos una sola consideración: seguir trabajando, por lo menos, como hasta ahora.

Bost urte dira drogamenpekotasun arazoak dituzten gazteentzako hezkuntza eta terapia programa hau martxan jarri zela. Eta gazte horiei ezezik beren familiei eta gazte horien inguruari ere laguntzen saiatu gara. Bestetik, gure helburu nagusia ez bada ere, drogamenpekotasunen arazoa gelditzeko ahaleginetan aritu gara.

Ez da denbora luzeegia, baina bai aski egindakoa aztertzeko. Denbora laburra agian, baina asko bidea gurekin egin duten pertsonak. Pertsona asko eta bizitza asko.

Guztion artean -egoiliarrak, familiak, bolondresak, terapeutak eta Erakundeak- proiektua sortu eta sendotzeko gauza izan gara. Ilusioz, lasaitasunez eta zintzoki egindako bidean pertsonak barrenean duen altxor paregabearekin topatu gara: bere gogoa eta sentimenduak; bere arrakasta eta erorikoak; bere haunditasuna eta mugak.

Bidea ez da erraza izan. Esfortzu haundia egin behar izan da (pertsonala, profesionala eta ekonomikoa). Esfortzu hau batzuetan ez da ontzat hartu, eta zenbaitetan gogorkeriaz juzkatu da.

Baina, horren aldera, gure ondoan egon diren ehundaka pertsonaren maitasuna eta begirunea ere izan ditugu. Nafarroako Elizaren laguntza izugarria izan dugu, baita Foru Gobernuarena eta Udelena ere. Eta bestela ezin adierazi eta, hiritar askoren esker on isila eta maitasunez betea jaso dugu.

Horiei guztiei eskerrik asko. Horiei zuzendua dago memoria hau eta adierazten duen lana.

1991 urtean Nafarroara ailegatu ginenez geroztik aldaketa haundiak gertatu dira drogamenpekotasunen fenomenoan. Aldizka plazara eztabaida bat ateratzen da: drogak legalizatzea komeni ote den, edo baharrezkoa ote den. Tarteko helburuko programak ere martxan jartzen ari dira, bai eta exijentziarik gabeko programak ere.

Gure ekarpena orain artekoa izanen da: menpekotasunik gabe bizitzen saiatzea, nor bere buruaren jabe. Eta horrela eginen dugu, askotan lan latz eta eskergabea izanagatik, sinetsiak gaudelako gurekin bat eginik direla orain arte gurekin egon eta iraganeko amets gaiztoa gainditu duten guztiok.

Erne aldaketei, lan egiteko modua aldatu baitugu.

Arazoa drogan ez baizik eta pertsonarengan dagoela jakinda, eta gizon-emakumeentzako zerbitzura deituak sentitzen garenez, eskaera eta behar berriei erantzun nahi genieke, helburuak egituren gainetaik jarriz.

Geroari begira, asmo bakarra: lanean segitzea, orain arte bezala bederen.

-

 

" Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida;
esos son los imprescindibles.
"

Bertolt Brecht

MARCO TEORICO DEL PROGRAMA PROYECTO HOMBRE

Cuando un adolescente se inicia en el consumo de estupefacientes, tanto su desarrollo personal como su proceso de maduración y crecimiento psicológicos se detienen. Así lo está demostrando día a día nuestra experiencia terapéutica. El resultado de ese estancamiento es, la mayoría de las veces, una persona insegura, emotivamente débil, éticamente descontrolada, compulsiva, ansiosa y obsesionada por la dosis siguiente. En procesos avanzados, nada tiene valor excepto la droga.

Ante esta situación no cabe sino desarrollar todo un proceso educativo y terapéutico. Es urgente desencadenar la mente y los valores que quedaron paralizados al tiempo que el joven se iniciaba en la droga.

Proyecto Hombre se articula como un Programa terapéutico y educativo.

Terapéutico, porque lo más íntimo de la persona se encuentra herido y el Programa propone un tratamiento que favorece un cambio sustancial en su proyecto de vida.

Educativo, porque ayuda a que aflore lo que se implantó en la infancia. Despierta una dinámica de aprendizaje mediante la experimentación en un amplio abanico de situaciones que ayudan al sujeto a movilizar sus recursos personales.

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1. La autoayuda

El drogodependiente sigue teniendo recursos suficientes para cambiar su propia situación con la ayuda de los demás. Puede ser protagonista de su acción terapéutica y educativa. Es esta una convicción fuertemente arraigada en nosotros que enmarca nuestra línea terapéutica y el modelo de intervención. Desde esta convicción hacemos de la "Autoayuda" nuestro valor fundamental.

La "Autoayuda" más que un instrumento terapéutico o un concepto, es una filosofía que impregna todo el Programa. Autoayuda significa "ayudarse a sí mismo", lo que implica, como condición previa, que la persona reflexione sobre sí misma. Habrá que guiarle para que analice su propia situación: relacione acontecimientos, sentimientos, actitudes y comportamientos. Tiene que tomar conciencia de sus propias dificultades. Y, en último término, hemos de animarle a que decida qué quiere hacer, una vez que entiende lo que es más conveniente para él.

La Autoayuda es una actitud de vida que nos posibilita ser autores de nuestra propia historia. Esta filosofía es también la base de nuestra metodología, requiriendo un estilo de trabajo por el que aquella persona que quiera ayudar a otra, ha de ponerse también en la dimensión de ser ayudado y verse reflejado en los demás.

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2. La relación terapéutica

El tipo de relación terapeuta-residente marca significativamente la intervención terapéutica en Proyecto Hombre.

Se deja atrás la relación "vertical" propia de la medicina clásica o del aula universitaria, en la que el "cliente" era el sujeto paciente de la intervención o instrucción. Se trabaja en una línea más "horizontal". La relación terapeuta-residente se establece en términos de igualdad, desde la sinceridad, la coherencia y la empatía, con el único objetivo de favorecer el cambio y el crecimiento personal del residente.

Este tipo de relación terapéutica se basa en la convicción de que el individuo posee dentro de sí los recursos suficientes para conocerse y darse cuenta, si se le ayuda, de los factores responsables de sus desajustes.

Desde esta relación no es fácil solucionar el dilema directividad-no directividad. En ciertos momentos y al principio del proceso aquella se nos impone como postura razonable, para que poco a poco, según se va avanzando en el crecimiento personal, el residente adquiera mayor protagonismo. La capacidad de ser autor de la propia historia marcará el ritmo entre los dos polos de la directividad y el protagonismo del residente.

El terapeuta se sitúa en una posición de "compañero de camino" en el proceso de maduración del residente. Su papel estará definido por la escucha activa, la comprensión empática, la coherencia personal y la disponibilidad.

Porque educamos desde la ejemplaridad más que a través del discurso teórico, la autenticidad, y sinceridad absolutas por parte del terapeuta son premisas incuestionables para acompañar en el cambio y crecimiento personal del residente.

El terapeuta no tiene las respuestas pero junto con el grupo posibilitará la reflexión y favorecerá el que vayan aflorando la verdad y las vías de solución para cada situación y caso.

El cuestionamiento, la profundización y la confrontación son estrategias del terapeuta para poner al residente ante su situación personal de tal modo que sea este quien descubra el camino que le haga vivir un modo de vida satisfactorio.

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3. Terapia individual y de grupo

Queda dicho que el modelo terapéutico de Proyecto Hombre se basa en la filosofía de la Autoayuda. Por otra parte, el Grupo es el instrumento terapéutico y educativo por excelencia en los diferentes modelos de intervención de Proyecto Hombre. La modalidad del grupo dependerá de su objetivo y del momento del proceso.

Especialmente la Comunidad Terapéutica podría considerarse como un gran grupo de autoayuda formado por terapeutas y residentes.

La práctica de la Autoayuda supone un clima que favorezca la comunicación que va a ayudar al autoconocimiento personal. El clima lo crean todos y cada uno de los que forman el grupo. Los conflictos de cada uno son del interés de todos.

Nuestra experiencia lo está demostrando: ¿en qué momento despierta una persona a la reflexión e inicia el proceso de cambio? Cuando hace la "inversión" de compartir aquellas áreas más personales de sí mismo y acepta la confrontación que le hacen los demás componentes del grupo desde sus respectivas experiencias. Entonces, la reflexión y el cambio no son sólo individuales, sino colectivos, porque el grupo comienza a trascender al individuo, porque, paradójicamente, el grupo está siendo más que la suma de las individualidades y porque se está empezando a producir un aprendizaje vicario.

Si el grupo tiene fuerza, generará el sentido de pertenencia e identificación con el mismo, elementos fundamentales para acrecentar la motivación de los residentes.

El coloquio individual, como forma de intervención, también es utilizado con relevancia en el marco terapéutico del Programa. Su objetivo es ayudar y clarificar al residente su perspectiva personal, especialmente en momentos de crisis y confusión.

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4. El proceso terapéutico

El proceso de cambio del residente consiste, fundamentalmente, en un proceso de maduración.

Este proceso de maduración ha de darse a tres niveles: a nivel comportamental, a nivel afectivo-cognitivo y a nivel espiritual-racional. Puesto que la persona humana es un todo global e indivisible los cambios obtenidos en un área, tienen un efecto de cambio sobre los otros dos.

El cambio que se pretende obtener en cada área y de forma progresiva se podría resumir así: Respecto al área comportamental, el residente debe abandonar sus comportamientos autodestructivos y destructivos y alcanzar una forma de comportarse socialmente adecuada.

En el área afectivo-cognitiva es importante que el residente se conozca en sus sentimientos y emociones así como sus reacciones comportamentales a fin de que llegue a una maduración personal que le permita ser autónomo.

En el área espiritual-racional, la más compleja de definir y vivir, ya que hace referencia al mundo de los valores y del sentido de la vida, el cambio debe plasmarse en la experiencia satisfactoria de la propia existencia.

Desde el día a día, en las cosas aparentemente sin importancia, se van cambiando aspectos superficiales que con constancia y ayuda darán lugar a un cambio profundo del individuo.

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